Los 'orgullosos' pierden el orgullo

El marcador final del Clásico de ayer.
(FOTO: @fcbarcelona_es)
González, ÁLVARO | Madrid

Sorprendido me he quedado al comprobar que, a pesar, de caer derrotados y goleados por el Barça, una vez más, en el Santiago Bernabéu, haya simpatizantes del Real Madrid que salieron de Chamartín satisfechos y orgullosos de su equipo.

Los blancos presumen (y con razón) de tener 13 Champions, más de 30 Ligas, más de 20 Copas del Rey, llevar tres en Champions consecutivas (arbitrajes aparte), ser el mejor equipo del Siglo XX y sumar aficionados por todo el planeta. Unos datos que contrastan con la actual mentalidad de algunos de sus aficionados.

El Levante, Celta, Betis, Fuenlabrada o Alcorcón, por poner unos ejemplos y con todos los respetos a estos equipos, sí pueden salir satisfechos de hacer un buen partido y no ganar ante un grande. Porque no tienen futbolistas que cobran más de 10M€, no tienen jugadores que han costado 80M€, porque no tienen al The Best, Balón de Oro y ocho nominados a él y no tienen la masa social y exigencia de un club tan poderoso, como es el madridista.

Sin embargo, esto es lo que ha ocurrido tras este Clásico. Te ha goleado tu eterno rival, que lleva haciéndolo desde hace 10 años, y te ha eliminado de un torneo en tu propia casa y jugando casi andando. No fue un accidente, es algo más parecido a una costumbre ya.

Y con lo que te quedas es que jugaste mejor, tuviste el dominio y tienes a Vinícius. Que sí, hizo un partidazo para su edad, pero no mete un gol ni al arco iris y la exigencia del Madrid no puede esperar. La falta de gol se paga, pero no debe tapar el problema de fondo, que es exigir más a unos jugadores que tienen a sus espaldas la historia del Real Madrid.

Se han conformado con el sentimiento de ver salir llorando a un canterano, aunque te haya pintado la cara un Barça andando. Me ha sorprendido que la mentalidad haya cambiado tanto. Hace unos años, eso acababa en pañolada porque no sólo se quería jugar bien, sino se quería y se debía ganar. Eras el equipo más poderoso de España y de Europa.

Los orgullosos, señores, han perdido el orgullo.

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